Sobre derrotas

Me siento con aquel espartano frente a tantos persas.
Conteniendo el aliento mientras mira la risa del destino.
Y limpia sus armas y su cuerpo para que la muerte
le encuentre en la batalla y le haga su amante.

Como Sócrates frente a la ignorancia que cierra
las puertas del saber y las preguntas.
Lamentándose no haber sabido más o preguntado,
mientras la cicuta le va dejando sin respuestas.

Como aquellos que hicieron que un ejército
llegase a las puertas de Numancia y se estrellase,
contra el honor que queda tras la vida,
cuando ni los dioses son dueños de uno mismo.

Como todos los imperios que vieron apagarse sus días
soñando con la gloria, a menudo robada a otros,
y mirando de reojo los exilios
a los que conducen la ambición y la derrota.

Como Jack cuando perdió La Perla Negra
en los mares oscuros del caribe.
Quemando las naves y el ron en las tabernas
que atraviesan tortuga o malasaña.

Aunque en realidad me siento como aquel tonto que fui,
dejándote escapar sin retenerte. Comprendiendo, al alejarte,
que cupido disparó contra el pasado, y su flecha
atravesó nuestro talón de aquiles,

dejándonos solos y olvidados.

4 comentarios:

SIL dijo...

Qué infinita maravilla en versos.



Abrazo



SIL

ely dijo...

Precioso como eres capaz de rimar los sentimientos.
Un saludo

ane dijo...

Así me siento. También.

bss, Ladrón. Precioso!

Tropiezos y trapecios dijo...

Tío...Esto no se hace.

Llevo tanto tiempo tratando de explicar lo que siento por dentro que en un segundo no puedes poner en mis ojos las palabras que tanto he buscado:

"Aunque en realidad me siento como aquel tonto que fui,
dejándote escapar sin retenerte. Comprendiendo, al alejarte,
que cupido disparó contra el pasado, y su flecha
atravesó nuestro talón de aquiles"

Porque duelen...aunque son una verdad como un templo. El amor es casi una guerra y hace tiempo que perdimos las espadas.

Un abrazo.

Oski.