Anatomía de la
tristeza
Nunca me preguntaste por mis silencios
cargados
de dudas y miedos, por alguna ilusión
ya fracasada
Mis abrazos siempre tarde se
convirtieron en rutinas
y tu te conformaste con los besos fríos
que olvidaba darte
Hace meses todo era diferente, dijiste
que las cosas como
escribir poemas o ver viejas fotos, o
hablar, resultaban más fáciles
Parecía sencillo sonreír por todo o
escribir tu nombre
y recordar la suerte de un día
lluvioso en que me besaste.
Ahora sin embargo se vuelve difícil
hablar del insomnio
que reina en mi cama. De las llagas que
dejan tus labios.
En cada recuerdo me duelen tus sonrisas
y mis silencios
se clavan en las cicatrices que dejó
tu ausencia.