Trataba de decirte que la oscuridad se
terminaba en el interruptor
que mis silencios nunca llevaban tu nombre,
y siempre desaparecían cuando llegabas a casa.
Que por mucho que lo odiásemos, en mi piel estaban todos tus besos.
Tu pensabas en las miles de huidas que soñaste de pequeña y nunca hiciste
en que tu mundo era gris y frío a pesar de las sonrisas y los abrazos.
Que deseabas coger el primer avión al último destino,
y que tenías la certeza de que yo te quería, pero no te amaba.
Hubiese dado cualquier cosa por que supieses que sin ti respiraba sólo a medias,
porque comprendieses que mis cicatrices eran sólo el miedo a tu marcha,
que nada me quedaría si tus maletas traspasaban la puerta,
y que yo sabía que me olvidarías antes del verano.
Por eso el sexo aquella noche se convirtió en contradicción y deseo,
te desnudé despacio y te comí con fuerza,
sabiendo que esa noche no cambiaría nada, que tu te marcharías,
y yo me quedaría pensando en todos los quizá que acababan en nada.
que mis silencios nunca llevaban tu nombre,
y siempre desaparecían cuando llegabas a casa.
Que por mucho que lo odiásemos, en mi piel estaban todos tus besos.
Tu pensabas en las miles de huidas que soñaste de pequeña y nunca hiciste
en que tu mundo era gris y frío a pesar de las sonrisas y los abrazos.
Que deseabas coger el primer avión al último destino,
y que tenías la certeza de que yo te quería, pero no te amaba.
Hubiese dado cualquier cosa por que supieses que sin ti respiraba sólo a medias,
porque comprendieses que mis cicatrices eran sólo el miedo a tu marcha,
que nada me quedaría si tus maletas traspasaban la puerta,
y que yo sabía que me olvidarías antes del verano.
Por eso el sexo aquella noche se convirtió en contradicción y deseo,
te desnudé despacio y te comí con fuerza,
sabiendo que esa noche no cambiaría nada, que tu te marcharías,
y yo me quedaría pensando en todos los quizá que acababan en nada.