Aquella canción no era la nuestra,
pero si hubiese sonado un poco más
aguda, te habría invitado a bailar a pesar de mis pies torpes.
Podría haberte convencido de que los
salvavidas sólo prorrogan lo inevitable,
si naufragas donde lo hizo el Titanic.
Me habría bastado una canción menos
para besarte,
pero justo aquella noche cambiaban la
hora para quitarle otro año más a nuestra infancia,
y arrebatarnos todos los quizás que
acababan en futuro.
Ambos sabíamos que el AVE no espera,
pero joder si me importó alguna vez perder dinero para invertirlo en
tus labios.
Pero si aquella canción no era la
nuestra, ¿Por qué me dolía el alma mientras llorabas?
Ya no me acuerdo, puede que en realidad
me doliese el alma mientras yo lloraba,
y que fueses tu la que bailase aquella
canción de más que le sobró a nuestra historia,
Y yo simplemente bebiese mientras mi
amigo invertía en tus labios.
Sonó demasiado grave el chapuzón en
aquel lugar donde naufragó el Titanic.
Sopesé los salvavidas buscando alguno
que no me recordase a ti,
e invité a bailar a un sonrisa que
necesitaba una canción más
para cometer todos los pecados que
imaginé en tu cuerpo.