Buenos Aires, a 15 de febrero de 2014

Querido Guille,

Ya me encuentro en Buenos Aires. El viaje fue indescriptible, quizá porque descubrí que me encuentro tan lejos de todo el mundo que me asusta no encontrar el camino de vuelta. Y al mismo tiempo, no puedo regresar porque no me siento completa. A veces pienso que nunca lo estaré.

Hay una cosa que nunca le he contado a nadie, y si te lo cuento ahora es porque empiezo a entender que puedes soportar todas mis mentiras sin derrumbarte. He tenido en mis manos muchos billetes para volver a casa. Cuando me dijiste que te marchabas de Madrid, compré un billete directo a tus brazos. Sin embargo, no pude dar ese paso, porque de haberlo hecho, creo que al final me hubiese arrepentido.

No puedo explicarte lo importante que eres, pero a la vez necesito tenerte cerca y lejos, y creo que no es justo lo que te pido, pero a menudo no puedo evitar pensar en que siempre estarás en todos los aeropuertos para recogerme con flores.

Sonríe,

Libertad.