De modelos y escritores

Ahora que te miro en carteles de revista,
descubro a una mujer diez años más vieja.
Un recuerdo enfrascado en la tormenta,
contándome que le fue mal.

Puede que las ofertas de felicidad prefabricada
llamen a tu puerta como a la mía las facturas.
Pero yo seguí escribiendo y encontrándome.
Y tú, perdiéndote entre olvido y ginebra.

Tratas de tapar con maquillaje las heridas del tiempo.
Esa arruga en el doblez del alma.
Esa inocencia perdida, no sé, en algún café de la plaza.
El preguntarme en silencio, ¿Te quedas?

Ahora el photoshop hace milagros,
incluso con esa sonrisa ajada que ya no sonríe.
O con esa mirada que planea decirme,
que cumpliste tus sueños, aún perdiendo la esperanza.