martes 10 de noviembre de 2009

Ana (Ismael Serrano)

Por alguan extraña razón, estos versos siempre me han enamorado, a pesar de que no sea una de las mejores canciones de Ismael para la mayoría de la gente. Pero yo creo que inspiran mucho, incluyendo esa melodía suave y tímida que acompaña a la letra.

LLevo tiempo queriéndolo compartir con vosotros, y este es un momento tan bueno como cualquier otro.



Ana, es tan corta la vida,
y son tantas despedidas
llenas de promesas vanas.

Ana, ¿qué será de nosotros
cuando caigamos y otros
ocupen nuestro lugar?

Ana, ¿dónde será la batalla
próxima en que perdamos
la guerra contra la soledad?

Ana, volverás a escuchar
las piedras que contra tu ventana
lanzó la felicidad.

Lanzó la felicidad.

Ana, es tan corta la vida,
quizás me vuelva mentira
y no te conozca mañana.

Ana, cuando te esconda un abrazo
recuerda entonces el año
en que forjamos la paz.

Ana, quizás me marche y no vuelva,
quizás me muera y no tengas
que maldecirme jamás.

Ana, te veo y me declaro culpable
de desear tu presencia
más que desear la paz.

Ana, ¿qué hago yo con mis canciones,
con el manojo de escarcha,
con mis ganas de matar?

Ana, ¿qué hago yo con las montañas
de papeles que he firmado
jurando morir o amar?

Jurando morir o amar.

lunes 2 de noviembre de 2009

Escena final de Casablanca

Este adiós es quizá,
el momento más lejano de tus besos.
La interrogación que responde,
en silencio, a nuestras dudas.

El perderte sin tenerte, y encontrarte
–casual- en una simple mirada.
Tan sencillo, como darme cuenta del presente.
O escaparme de espaldas a tus brazos.

O llorar. O bajar la mirada.
Dejar congelado cualquier reproche.
Tan difícil como despedirme de ti.

Este adiós consumido, es casi eterno
y al final, siempre nos quedará París.

sábado 24 de octubre de 2009

El mundo casi eterno

Si he de quedarme con algo de
este mundo que nace en tus ojos azules,
en ese frío que es parte de tus manos.
en ese té caliente que encierra un gesto grácil.

En tu forma de sostenerlo.
En tu forma de desnudar mi alma
mientras me comes.

Si he de quedarme con algún verso.
o con algunas cartas que no se escribieron.
Cuentos que me inventaré para explicarte como te necesito,
o como te querré mejor.

Deseando verte en cada foto.
En las horas de mi despertador,
y a mi lado en la almohada.

Me quedaré con un pedazo de tu risa,
esa fina línea que perfila la alegría en tu rostro.
La fragilidad más dura y a la vez cristalina.
Tu manía de poner las manos frías en mi pecho.

Tu portal al despedirnos en silencio.
Las últimas gotas de luz.
Las primeras farolas estropeando el momento.

Pero sobre todo, si tengo que quedarme con algo,
entre todo,
me quedo con este último beso.

sábado 17 de octubre de 2009

De miradas en distinta dirección




A lo peor llegue demasiado tarde,
o los silencios se hicieron más prolongados.
Más incómodos y duros en nuestros labios.

Mis contestaciones, lo sé, no eran tan dulces como antes.
Pero dolían los puñales de la confianza,
y las risas se enfriaron como las cenas
en nuestro restaurante preferido.

No había culpables ni culpa.
No había como esconderse de una angustia creciente.
Éramos dos náufragos en una isla,
mirando al horizonte deseando encontrarnos.

Sin saber –o sin querer saber-, que estábamos al lado.
Aunque no entiendo la diferencia entre tenerte al lado y lejos,
si ya no te tengo como antes.

Y así, te buscaba en el espejo y no te encontraba.
Será que yo no mirábamos en la misma dirección,
y todo era hoy más extraño.

miércoles 30 de septiembre de 2009

De modelos y escritores

Ahora que te miro en carteles de revista,
descubro a una mujer diez años más vieja.
Un recuerdo enfrascado en la tormenta,
contándome que le fue mal.

Puede que las ofertas de felicidad prefabricada
llamen a tu puerta como a la mía las facturas.
Pero yo seguí escribiendo y encontrándome.
Y tú, perdiéndote entre olvido y ginebra.

Tratas de tapar con maquillaje las heridas del tiempo.
Esa arruga en el doblez del alma.
Esa inocencia perdida, no sé, en algún café de la plaza.
El preguntarme en silencio, ¿Te quedas?

Ahora el photoshop hace milagros,
incluso con esa sonrisa ajada que ya no sonríe.
O con esa mirada que planea decirme,
que cumpliste tus sueños, aún perdiendo la esperanza.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Días en los que no tenerte me harta

Me harto de los tópicos de amores fracasados,
de buscarme a mi mismo perdido entre los restos del naufragio
Y descubrirte como siempre, a mi lado.
Y mirarte de nuevo, y enredarme en las dudas que antes nos cohibían.

De estar cerca y no tenerte cerca. De verte y verme lejos.
De las viejas pasiones incendiarias que ahora son escombros,
Los viajes en los que conquistamos el mundo
en cualquier habitación de hotel.

Me canso de esperarte a que regreses a casa,
De que atravieses la puerta con calma y me abraces.
De este síndrome de Estocolmo voluntario.
Quererte demasiado en lugar de mejor.

Pero de lo que no me canso,
ahora que el sofá y la manta nos atrapan
es de salvar cada noche el mundo entre las sábanas.