La envidia de la luna

Y al final sólo somos
dos cuerpos temblando entre caricias.
Dedos que se cruzan en tu vientre.
Lenguas que se anudan.

Una ecuación imperfecta del amor
Escrita en un jirón de tu ropa, en una servilleta.
En un borrón de tinta.

Torpes testigos de nuestra revolución
Claveles. Vino. Rosas.
Hostales y postales

Jurando querernos hasta mañana,
pero soñando con la eternidad entre las sábanas

Amantes practicando entre sudores,
a la hora que cierra la inocencia.
Cuando los novios se buscan furtivamente
en las caricias


Cuando tú y yo apagamos la luz, cerramos las cortinas,
Y nos despedimos de la luna y su envidia.

10 comentarios:

Laura dijo...

Envidiosa, envidiosa esta luna que observa sin necesidad de esconderse a los amantes. Esos amantes, que como tú bien dices y yo bien pienso, juran quererse hasta mañana y sueñan con la eternidad entre las sábanas.

Tremendo.

Un saludo

Anacronista dijo...

Eres grande, Ladrón.
La luna siempre será la envidiosa que acompaña la noche de los amantes... Más aún si ellos tienen un amor como el que describes, una revolución entre sábanas.
Es bueno volver a leer tus versos más seguidos por estos lados.

Un abrazo.

Anacronista dijo...

Ahh... Y curiosidad ¿Qué tal Anne Rice?

Lucina dijo...

Testigo de pasiones,
celosa de caricias..


Un beso

Anturayén dijo...

Qué luna...


Maravillosas letras, aquí me quedo.

Saludos!

iliamehoy dijo...

Sin duda la mejor manera de amar, pensar sólo en mañana pero con la esperanza de que la eternidad acompañe.
La luna, imprescindible, aún en su envidia.
Una sonrisa

Anacronista dijo...

Te dejé un regalito, Ladrón, espero sepas perdonal la molestia...
De Rice, tengo algunos libros esperando ser leídos pero luego espero seguir con ella, me llegó la curiosidad. Cuando vaya a comenzar con eso, te aviso.
Un abrazo.

Rodolfo Serrano dijo...

Un comienzo perfecto. Y lo que sigue, claro

saudade dijo...

Ya está mandado el mail :)

Haidée dijo...

Acabo de llegar, creo que me quedo, con permiso :)