El humo que fue nuestro pasado

“Quizá nunca lo sepamos”. Esa había sido
la frase que me dejó como regalo de despedida.
Como un galimatías sin respuesta,
un problema de matemáticas sin sumas ni restas.

Anclado en un pasado que se había ido,
en un presente que nunca tuvimos.
Ajenos al trayecto del tren que nos llevaba
a donde llevan los caminos que no van a Roma.

Al lugar donde nunca hallamos explicaciones,
donde lloramos sin saber porque o cómo.
O si fue culpa de alguien o simplemente sucedió,
como suceden las cosas que no tienen mucho sentido.

Como si Yukio viniera a explicarnos su motivo.
Como si a la pregunta ¿nos quisimos?
sólo le siguieran dos puntos suspensivos.

Ese es el motivo por el cual sigo perdido,
en el mismo jardín baldío y olvidado.
Por lo que no paseo, hablo menos y no comprendo
tantos motivos que antes hubiese comprendido.

¿Nos quisimos? ¿Ganamos? ¿Perdimos?
Alguna vez volveremos a mirarnos
como tantas veces hicimos sin pensarlo.

Si volveremos, una noche de borrachera a buscarnos
como si fuésemos el único arma contra no estar solos,
contra dejar pasar el tiempo. Contra la falta de tiempo.

Quizá nunca lo sepamos

6 comentarios:

Laura dijo...

O quizá siempre lo hemos sabido...

Un saludo

Adolfo Payés dijo...

Me doblego ante tus versos..



Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos...


Que disfrutes de un buen fin de semana... mis mejores deseos..

Lucina dijo...

Vaya... hoy duelen tus versos.

Un beso

iliamehoy dijo...

Cuánta melancolía en cada una de tus letras!!.
Me gusta, incluso cuando sólo adivino tristeza.
Una sonrisa

Monica Binsou dijo...

las incertidumbres mas dolorosas son los puntapies mas certeros...aquellos que movilizan la rueda de nuestra vida...para bien, para mal...segun la impulsividad que pueda caracterizarnos...Quién podra saberlo...pero las incertidumbres mueven el reloj de nuestra vida...
Espero q te encuentres sin comprender pero en camino...intentando alzar vuelo!
Un abrazo! Saludos...

Roxana dijo...

Si ese ser es tan imprescindible tiene su significado...Hermoso Ladrón, gracias por tu poesía.