Tres versos: Confesiones


I
Lo confieso:
saboteé tus ojos para que me viesen de otra manera,
cambié mi voz por los cantos de sirena.
Sólo quería retenerte hasta que la muerte llamase a nuestra puerta.




II
Lo confieso:
Sofoqué las llamas de tus enfados
y avivé los mordiscos de tus labios.
No sabía como hacer que me quisieras.




III
Lo confieso:
Tuve que prometerte el mundo con luces y sombras,
y decirte que todas mis horas estaban a tu nombre.
No tenía nada más que ofrecerte.

8 comentarios:

Tropiezos y trapecios dijo...

I

A veces contra viento y marea hacemos todas las trampas que el juego nos permite para no perder la partida del amor.

II

Otras veces no se sabe bien como actuar y las relaciones pasan a un plano algo carnal.

III

A veces prometemos tanto que ya no quedan promesas para hacer. El amor es cosa de dos dicen ¿por qué a veces parece que sólo lo es de uno?

Cosillas que florecieron tras leer tus versos.

¡Fuerte el abrazo!

Tropiezos y trapecios dijo...

PD: Fdo Oski

ely dijo...

¿Nada más que ofrecer?
imaginación, sentimiento, alma, corazón y poesía.
¡Cuántos quisiéramos un tesoro como este!!!!
Muchos besos, te superas en cada estrofa nueva y emotiva.

ane dijo...

"y decirte que todas mis horas estaban a tu nombre.
No tenía nada más que ofrecerte."

Sabes que eso deja sin aliento ¿no?

Bellísimo.

^^

María dijo...

Cómo me han gustado tus versos, son profundas confesiones, sentimientos, luz, y vida, me ha encantado tu blog que acabo de descubrir a través del blog de Tropiezos.

Me quedo descubriendo más entradas.

Un beso.

Tropiezos y trapecios dijo...

¿Había algo más que ofrecer? Y si lo había, lo ofreció usted con creces al confesarlo. Arrollador, hermoso, sincero.
Sí...sabía cómo hacer que ella le quisiera...lo que no sé es si ella sabía querer...pero que él sabías hacerlo a quedado más que claro :)
Un abrazo gigante!!!
Cuídate muchísimo!!!
Favole

Laura dijo...

Nada más que ofrecerte, dice...

Abrazo.

Vértigo dijo...

precioso.